domingo, 14 de julio de 2013

Sentimientos intensificados.

Las palabras salen todas a toda velocidad como si llevasen deseando hacerlo desde hace mucho tiempo. Fluyen, corren, dejan huella.... dejan huella porque consigo llevan al miedo, ala tristeza y ala impotencia. Impotencia que se convierte en lágrimas tanto de tristeza como de una rabia incontrolada, respiración agitada y entrecortada que se acaba convirtiendo en la maldita ansiedad, esa que no te deja vivir, esa que hace que los sentimientos y emociones se intensifiquen más y más hasta volverlos insoportables. Luego llegan las nauseas  con sus insufribles mareos por último entra en escena el sueño que debido al agotamiento de llorar, de intentar no pensar en lo sucedido y de luchar por respirar te vence, te gana la batalla, te duermes y todo acaba.
Lo malo es que ala siguiente batallas tu serás algo mas fuerte y no caerás tan rápido.

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